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Doral: la ciudad y su historia
Hace más de 40 años atrás Doris y Alfred Kaskel compraron unos 2,400 acres de tierra en el medio de la nada para construir un country club con algunos campos de golf. Hoy el área es parte de una próspera municipalidad en Miami-Dade, la cual se considera el segundo centro de negocios del condado.
Observando el dinamismo que encierra Doral hoy en día sería difícil imaginar que la ciudad alguna vez era sólo un pedazo de terreno pantanoso. El crecimiento de edificios comerciales y el desarrollo industrial en el área han borrado toda huella de su pasado. Los bellos complejos residenciales que han hecho de Doral una meca de la industria de bienes raíces fueron una vez inexistentes. ¿Quién hubiera pensado en aquel entonces que el pedazo de terreno pantanoso un día se convertiría en una de las municipalidades más prosperas del Condado Miami-Dade, un epicentro comercial y residencial? Quizás Doris y Alfred Kaskel sí lo creían.
Origen de un Nombre
A finales de la década de los 50, el pionero de la industria de bienes raíces Alfred L. Kaskel y su esposa Doris compraron unos 2,400 acres de terreno pantanoso por aproximadamente $2,000 cada uno en un área de ‘West Dade’ que hoy se conoce como Doral. El terreno incluía la sección de tierra que va desde la calle 36 del Noroeste hasta la calle 74 desde la avenida 79 hasta la 117. Unos años más tarde, en 1962, la familia Kaskel abrió las puertas del ‘Doral Hotel y Country Club’ y estrenó tres campos de golf bajo los nombres Azul, Rojo y Par 3. El nombre ‘Doral’ fue creado combinando las sílabas iniciales de los nombres de Doris y Alfred.
Según un artículo publicado en The Miami Herald, Alfred nació en Polonia y cuando apenas contaba con 21 años emigró al estado de Nueva York. Su primera experiencia como urbanista la vivió también en Nueva York, donde construyó alrededor de 15,000 apartamentos.
Antes de abrir el Hotel Doral y Country Club, los Kaskel ya habían construido el Hotel Doral Beach y el Hotel Carillon en Miami Beach. Se dice que durante una época ellos trasportaban a los turistas desde la playa hasta el country club en ‘West Dade’.
El Hotel Doral y Country Club fue la primera estructura que se construyó en el área a la que hoy llamamos Doral. El lugar era popular entre los familiares y amigos de los Kaskel. Tan sólo un año después de la inauguración, la familia Kaskel llevó a cabo la competencia ‘Doral Open Invitational’, considerada el mayor evento de la Asociación de Golfistas Profesionales de los Estados Unidos (PGA) en toda la Florida. Para atraer a renombrados personajes y a buenos jugadores, Alfred ofreció un total de $50,000 en efectivo como premios, y el evento fue un triunfo rotundo. Según la Fundación de Golf del Sur de la Florida, en esa época solamente se realizaban tres torneos de golf en todo el estado con un total en premios combinados de $65,000. Hoy por hoy, el ‘Doral Golf Resort & Spa’, localizado en las inmediaciones de la calle 36 y la avenida 87 del Noroeste, es reconocido internacionalmente por sus campos de golf, especialmente por el ‘Monstruo Azul’. El local todavía sigue siendo anfitrión del torneo ‘PGA Tour’ y renombrados jugadores de golf como Tiger Woods han jugado en Doral.
“Somos el único lugar que tiene el ‘PGA Tour’”, explica Angela Berardino, administradora de mercadeo del ‘Doral Golf Resort & Spa’.
Lo que hace años atrás comenzó como un simple y pequeño hotel y country club es hoy un espacioso y lujoso centro vacacional que cuenta con 693 habitaciones, 6 restaurantes, cinco campos de golf y más de 1,000 trabajadores.
“Probablemente somos uno de los empleadores más grandes en la Ciudad de Doral”, asegura Berardino.
El famoso ‘spa’ se añadió al centro vacacional en el 1987. El ‘spa’, originalmente llamado el “Saturnia Internacional Spa”, está reconocido como uno de los mejores destinos de ‘spa’ en los Estados Unidos, y se considera el más grande de la Florida.
Comienzos de una comunidad.
A principio de la década de los 80 Doral comenzó a experimentar crecimiento. En 1984 el nieto de los Kaskel, Bill Ksakel, urbanizó la comunidad de ‘Doral Estates’. Posteriormente el conocedor de la industria de bienes raíces se unió a Lennar Homes para construir el vecindario de ‘Doral Park’. Las primeras comunidades que fueron fabricadas en Doral fueron nombradas en honor al hotel de la familia Kaskel, y muchas de estas todavía mantienen el nombre.
Aunque en la década de los 80 ya había algunas casas en Doral, la ciudad todavía estaba muy lejos de parecerse a lo que es hoy en día. “No había ni siquiera una tienda aquí, no se podía comprar ni una tajada de pan”, comenta Morgan Levy, quien ha residido en Doral desde el 1985. En aquel entonces, Levy y su esposa tenían que hacer sus compras de comestibles en la municipalidad de Miami Springs o incluso en Westchester. La familia Levy había estado buscando un lugar especial donde ciar a sus hijos y ‘Doral Oaks’ les pareció el lugar perfecto en aquellos momentos. “Ésta era una nueva urbanización y contaba con buenas amenidades como la piscina y la cancha de tenis”, explicó Levy quien aún reside en ese mismo complejo.
El Vice-Alcalde de Doral Pete Cabrera nos cuenta que ha vivido en el área desde el 1988 y que al principio enfrentó muchos de los problemas que tuvo la familia Levy. “Estábamos aislados, si queríamos ir a comer teníamos que manejar una gran distancia”, comentó. En la zona no existían ni escuelas ni parques y es por eso que los estudiantes eran enviados a salones de clases en otras municipalidades.
Cabrera nos cuenta que en aquella época la mayoría de los propietarios de casas eran inversionistas o personas que compraban una segunda residencia para vacacionar o incluso para vivir el retiro. Solamente un 40 por ciento de los propietarios eran residentes permanentes.
Según Cabrera, muchas personas ni siquiera tenían conocimiento de la existencia de Doral, y aquellos que sabían estaban renuentes a vivir en un área tan desolada. “Muchas personas no concebían que hubiera una comunidad residencial en esta área”, comenta Cabrera. Sin embargo, esa apatía no duró mucho, y después de un par de años cientos de familias jóvenes comenzaron a saturar el área.
“Éste fue el mejor lugar escondido de Miami por muchos años porque nadie lo conocía”, comentó José “Pepe” Cancio Sr., quien vivió en Doral por más de 13 años y tuvo la oportunidad de formar parte del primer Concejo Comunitario en el área.
Según Cancio, quien una vez ocupó el cargo de comisionado, la situación del tráfico que hoy desespera a muchos conductores no era un problema durante los antiguos comienzos de la ciudad. Nos dijo que la avenida 107 estaba completamente llena de fincas con vacas, caballos y pollos. Sería difícil creer que la avenida 87 entonces contaba con solamente una senda de cada lado y que la calle 41 llegaba solamente hasta la avenida 104. Pero así eran las cosas en aquel entonces.
Explosión de la Construcción
En 1983 el Condado Miami-Dade impuso una moratoria para el área entre West Flagler Street y la calle 163 del Noroeste, desde la Avenida Krome hasta la 87. Esto quiere decir que los permisos de construcciones en esa área fueron aplazados casi en su totalidad por un par de años, según nos cuenta Cabrera. La medida fue implantada para proteger las fuentes de agua potable, pero una vez levantada la moratoria la zona comenzó a experimentar gran crecimiento.
Aunque Doral estaba creciendo y convirtiéndose en un lugar deseado por muchos, en aquel entonces, los problemas también comenzaron a crecer. Es por eso que en el 1989 los residentes del área se vieron obligados a crear el ‘West Dade Federation of Homeowner Associations’, bajo el liderazgo de Morgan Levy. El ‘West Dade Federation’ batalló en contra de propuestas que amenazaban el bienestar de la comunidad. Tal fue el caso de una cárcel que se quiso construir en la calle 25 del Noroeste. Debido al cabildeo de la organización en vez de una cárcel pudieron lograr un departamento de policía en la zona. La Federación a su vez se instaló en las cortes para pedir estándares más altos en cuanto a las construcciones de los repartos en el área, y luchó incansablemente para conseguir más luces, calles y áreas verdes para la zona. “Nada de lo que ven aquí hoy estaría aquí si no hubiera sido por el ‘West Dade Federation’”, comentó Levy.
Esfuerzos de Incorporación.
Después de que algunos residentes de Doral llegaran a la conclusión de que estaban pagando demasiados impuestos y recibiendo muy pocos servicios a cambio, decidieron perseguir el sueño de incorporación. El ‘West Dade Federation’ se encargó de crear un folleto que contestaba preguntas básicas sobre el movimiento de incorporación en espera de poder educar a los residentes al respecto. En el folleto la organización explicaba que “la incorporación de Doral significa algo más que una tarifa más baja de impuestos municipales”. El propósito principal de la incorporación era que los residentes pudieran recibir una amplia gama de servicios a un costo razonable.
Los esfuerzos de incorporación comenzaron a realizarse desde el 1995 pero la idea recibió oposición por parte de la Comisión del Condado. Hubo una época, en 1996, cuando la comisión decidió diferir el asunto por aproximadamente dos años. Levy nos contó que el condado no quería ver el triunfo de la incorporación y que la antigua Comisionada Miriam Alonso “no hizo mucho” a favor del movimiento. Según Levy y Cancio, el condado clasificó a Doral como una “comunidad donante” lo cual quiere decir que los impuestos pagados eran más altos que los costos de operación. Tal vez fue esa una de las razones por las cuales tantas personas decidieron pelear para incorporarse.
Cabrera explicó que Doral necesitaba ser incorporada porque la ciudad había experimentado demasiado crecimiento en un período de tiempo relativamente corto y bajo muy poca supervisión por parte del condado. Como consecuencia, el condado aprobó algunos proyectos de desarrollo que no eran en realidad convenientes para la ciudad.
En el 1996 Doral llevó a cabo elecciones para escoger a los miembros de su primer Concejo Comunitario. La elección resultó ser un poco problemática e inolvidable porque dos de los contrincantes, Cancio y el Representante Estatal Ralph Arza, quedaron en tercer lugar con la misma cantidad de votos. Lo más peculiar del caso es que Cancio, presidente y ejecutivo principal de la concretera Supermix, aseguró haberles pedido a su esposa e hijos que votaran por Arza. Pero finalmente el problema fue resuelto y ambos pudieron ocupar un puesto en el concejo. Cancio, quien asegura haber sido el único miembro del panel en haber servido por los cuatro años de su término, explicó que el organismo se reunía una vez al mes para trabajar en diferentes proyectos y ayudar con las necesidades de la comunidad.
Posteriormente, en el 2002, el Gobernador Jeb Bush nombró a Cancio como miembro de la Junta de Comisionados del Condado para reemplazar a Alonso, quien había sido destituida del cargo tras su arresto por acusaciones de felonía. En aquel momento muchas personas en Doral vieron las puertas abiertas porque estaban seguros de que Cancio impulsaría el movimiento de incorporación ante los comisionados, y al parecer no estaban equivocados. “’Pepe’ Cancio y nuestro actual Comisionado ‘Pepe’ Díaz apoyaron mucho la incorporación de Doral”, comentó Levy. “De no haber sido por esos comisionados no estuviéramos incorporados en estos momentos”.
Cuando Cancio partió del Concejo Comunitario, él nombró al actual Alcalde Juan Carlos Bermúdez como su sucesor. Sin embargo, Bermúdez estimó que la decisión debía haber sido un poco más democrática y por eso se postuló para el cargo y fue escogido por los votantes. En aquel momento Bermúdez era el presidente de la organización One Doral. En el 2001, un grupo de activistas comunitarios que no estaba contento con el trabajo efectuado por el Concejo Comunitario, decidió fundar la organización con fines de lograr algún cambio. Los fundadores de One Doral consideraban que el concejo estaba recibiendo mucha influencia de un grupo selecto de residentes del ‘West Dade Federation’. En aquel entonces, Bermúdez dijo a The Miami Herald que él intentaba crear un gobierno transparente en Doral al traer un balance a la mesa.
Sin embargo, cabe destacar que ambas organizaciones, One Doral y ‘West Dade Federation’, fueron pieza clave en lograr la incorporación de la Ciudad de Doral. Ambas organizaciones continúan vigentes hoy en día.
La Nueva Ciudad.
Después de batallar por unos siete años, los residentes de Doral al final se salieron con la suya y votaron para cortar definitivamente sus lazos con el condado. En el 2003, Doral finalmente se convirtió en ciudad, y la gente estaba feliz porque tendría un gobierno local y comenzaría a recibir más servicios. En enero del 2003 un 85 por ciento de los votantes apoyó el movimiento de incorporación. Luego, en junio, un 92 por ciento aprobó la Carta Constitutiva de Doral. El próximo paso fue el de escoger a los miembros para el primer concejo y la gente se decidió por Bermúdez como alcalde, Pete Cabrera como vice-alcalde y Sandra Ruiz, Mike DiPietro y Robert Van Name como concejales. En agosto todos ellos fueron juramentados.
Después de alcanzar el sueño de la incorporación, la ciudad confrontó un problema más. ¿Tendrían ellos el derecho legítimo de usar el nombre ‘Doral’? En el 2002, KSL Hotel Corp—compañía que manejaba las operaciones del Doral Resort—decidió entablar una demanda para proteger los derechos legales del nombre ‘Doral’. Ellos querían que la ciudad pagara alrededor de $1,000 al mes por un período de 22 años por usar el nombre ‘Doral’. Sin embargo, las nuevas autoridades pelearon hasta el final y triunfaron. “El caso de ellos en sí no tenía mérito”, dijo Cabrera. “El área se llegó a conocer como Doral por el country club pero sobrepasó eso y tomó una identidad propia que no tenía nada que ver con el country club”.
Berardino explicó que su compañía sólo trataba de protegerse y prevenir que otras empresas se beneficiaran económicamente al usar el nombre ‘Doral’. Ella nos dice que la demanda estaba más bien enfocada en contra del Hotel Intercontinental, que antes usaba el nombre, porque las personas que ven que un hotel tiene el nombre ‘Doral’ podrían asociarlo con el reconocido centro que tiene el ‘spa’. Por su parte el Intercontinental argumentaba que todos los hoteles de esa compañía usan el nombre de la ciudad donde están localizados como referencia geográfica. Debido a la demanda las dos partes llegaron a un acuerdo y ahora el Hotel se llamará “Intercontinental at Doral Miami”.
Al recapitular la historia de la ciudad podemos decir que ésta ha llegado muy lejos. Desde la época en que los Kaskel impregnaron su nombre en esta comunidad hasta el momento de la incorporación han pasado un sin fin de cosas. ¿Habrá imaginado la familia Kaskel que sus terrenos formarían parte de una ciudad con el mismo nombre que ellos crearon para su country club? Eso quizás nunca se sepa. Pero lo que sí es seguro es que los 2,400 acres que alguna vez compraron en el medio de la nada, hoy son parte de una ciudad que cuenta con una envidiable mezcla de zonas residenciales, industriales y comerciales. Lo que una vez fue la casa de cientos de caballos, vacas y pollos, hoy es un lugar al que más de 25,000 personas llaman “hogar”.
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